Síntomas y carácter: la enfermedad como instrumento de autoconocimiento.

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Cualquiera que haya tenido la oportunidad de estudiar mínimamente la anatomía y fisiología del ser humano, se habrá dado cuenta de lo maravillosamente complejo que es todo lo que sucede en nuestro interior. Innumerables células, órganos, sistemas… trabajan coordinadamente no sólo para mantenernos con vida, sino además con salud. La llamada “autorregulación organísmica” es la manera en que nuestro cuerpo busca reestablecer su equilibrio, para lo cual en algunas ocasiones manifiesta una serie de síntomas que solemos juzgar como desagradables y etiquetar como “enfermedad”.
Desde esta óptica, podríamos aceptar que los síntomas y las enfermedades son los intentos de nuestro organismo por recuperar su salud o bienestar. Sin embargo, ¿os dáis cuenta de cómo nos solemos relacionar con ellos como si se tratara de enemigos a los que hay que vencer?


A pesar del inconmensurable trabajo que realizan por nosotras, solemos atacar a nuestros órganos y acusarles injustamente de ser los causantes de nuestro malestar. Por ello, la primera tarea que debemos asimilar y emprender es la de desposeer a los síntomas de su carácter como enemigos.
La salud no consiste en “luchar” contra las enfermedades, sino en comprender los mensajes que nos transmiten, cómo somos, y cuáles son nuestros límites y posibilidades como seres humanos.
La doctora Adriana Schnake, reconocida psiquiatra gestaltista que ha realizado una inmensa contribución tanto a la psicoterapia como a la medicina en general con sus “diálogos” con los órganos enfermos, alaba los logros que se pueden llegar a obtener cuando exploramos nuestra personalidad y nuestra conducta utilizando como guía a los órganos que se han hecho presentes en nosotras a través de una enfermedad o síntoma.
Aprender a entender el mensaje que nos transmiten las enfermedades es un proceso que puede y debe ir paralelo a cualquier otro enfoque terapéutico que amplíe nuestras posibilidades de experimentar y llegar a conocernos más profundamente. Lo importante es que la persona llegue a darse cuenta de cómo se pelea con su órgano, de cómo puede estar negando el mensaje que le transmite, y que trabaje activamente para llegar a superar esa actitud que la está enfermando.
Muchas veces, construimos nuestra identidad en torno a un ideal. Creemos que si llegamos a ser las más inteligentes, las más exitosas, las más amables, las más “limpias”… alcanzaremos la felicidad absoluta. Sin embargo, son esos ideales los que nos alejan de nuestra verdadera esencia, y nos llevan a forzar a nuestro organismo y a convertirnos en seres enfermos tanto física psicológicamente.
Como segunda tarea, resulta imprescindible restituir una mirada clara hacia nuestros cuerpos. Cuerpos en los que están sucediendo hechos que lo limitan (que NOS limitan), y que nosotras permitimos que se convirtieran en los protagonistas de nuestras vidas. Porque no existe un “yo” y un “mi cuerpo”. No somos algo separado, sino que formamos parte de lo mismo, manifestándonos a través de diferentes vías de comunicación. Así, la tercera tarea consistiría en comprender que tu enfermedad no es algo separado de ti, sino que sois lo mismo.
Cuando vivenciamos realmente cómo es ese órgano que se comunica con nosotras, aclaramos cuáles son sus características y funciones, y nos damos cuenta de en qué nos parecemos (o qué rechazamos de ellas), conseguimos integrar todos esos aspectos de nosotras mismas que teníamos negados y que nos convertían en personas más incompletas e infelices.
Una verdadera curación no debe implicar tan sólo la eliminación de los síntomas, sino una verdadera transformación y ampliación de la experiencia y de los conocimientos que la persona poseía acerca de su organismo.
Termino esta pequeña introducción al trabajo con nuestros órganos enfermos con una frase de la doctora Schnake que a mi juicio resume muy bien este post:
El verdadero aprendizaje de la anatomía y la fisiología es algo que puede conectarnos con una sabiduría organísmica profunda, hacernos confiar en nuestro cuerpo y enseñarnos a amar los instrumentos con los que hemos nacido”.


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA: “Enfermedad, síntoma y carácter. Diálogos gestálticos con el cuerpo” (2007), Dra. Adriana Schnake. Editorial Cuatro Vientos.
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