La salud comienza en el intestino (I): funciones y síntomas de malfunción.

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Las profesionales que nos dedicamos al mundo de la salud en general, y de la alimentación en particular, cada vez con más frecuencia recibimos en consulta a personas aquejadas de numerosos síntomas o patologías digestivas.

Gases, hinchazón, dolor abdominal, intolerancias alimentarias, estreñimiento o diarrea, náuseas… Seguro que si no los padeces tú, conoces a al menos una persona cercana a ti que sí.

Es por ello que he decidido dedicar una serie de posts exclusivamente a la salud intestinal, por considerar que de ella dependen multitud de funciones indispensables para el mantenimiento de nuestra salud y bienestar general, tanto físico como emocional.

Hipócrates, considerado el padre de la medicina en Occidente, ya decía entonces que todas las enfermedades tienen su origen en el intestino, por lo que su función era primordial para tener una buena salud y prevenir enfermedades.

En cuanto a anatomía general, podemos distinguir dos partes con tareas diferenciadas: intestino delgado e intestino grueso.
El intesto delgado comienza en el píloro, una válvula que lo separa del estómago, y termina en el colon derecho, por un orificio llamado válvula ileocecal. Posee una longitud de 5 a 9 metros, y consta de tres partes: duodeno, yeyuno, e íleon. Su mucosa presenta abundantes vellosidades muy vascularizadas, a través de las cuales se realiza la absorción de las sustancias nutritivas.

Las funciones del intestino delgado se pueden resumir en dos:

  • Digestión: principalmente enzimática, del quimo o bolo alimenticio procedente del estómago.
  • Absorción: fase que se realiza principalmente (aunque no exclusivamente) en esta parte del intestino.

En el proceso digestivo, en casos extremos, podríamos llegar a prescindir de las fases de masticación y de la parte esofágica, pero sin la función del intestino delgado moriríamos, ya que los jugos vitales que segrega para la digestión de los principios inmediatos, y la absorción de estos, resulta fundamental.

El intestino grueso, por su parte, de aproximadamente un metro y medio de longitud, también se encuentra dividido en varias partes: ciego, colon y recto. Aunque la actividad digestiva del intestino grueso no resulte relevante, sí lo es el papel que la flora bacteriana presente en él desempeña, la cual, además de encargarse de realizar transformaciones químicas en los restos alimenticios no digeridos, se encarga de producir y sintetizar algunas vitaminas. Las funciones básicas del intestino grueso se limitan a la absorción del agua, minerales y productos generados por la flora intestinal, el ajuste de la consistencia de las heces, y a la lubricación de la mucosa para facilitar el tránsito del bolo fecal.

Merecería la pena pararse a recalcar la inmensa importancia que posee la flora intestinal dentro de nuestra salud digestiva y general, pero para ello dedicaremos otro post específico.

Además de las funciones principales que acabo de describir, esto es, la digestión y absorción de nutrientes, la eliminación de deshechos, y la síntesis de vitaminas, también resultan de vital importancia las dos siguientes:

  •  Inmunorregulación. El intestino interviene de una forma esencial en el sistema inmunológico, actuando como primera barrera para defender el cuerpo de patógenos, virus, bacterias, que serían tóxicos para el cuerpo si superaran el epitelio intestinal. De ahí que, cuando la mucosa y permeabilidad intestinal se ven alteradas, se puedan llegar a desarrollar numerosas enfermedades autoinmunes, en las cuales el cuerpo “se ataca a sí mismo”.
  • Gestión emocional. Seguro que muchas ya habréis escuchado que al sistema digestivo también se le conoce como “cerebro emocional”. Y es que el Sistema Nervioso Entérico, compuesto por una red de unas cien millones de neuronas repartidas por el tubo digestivo, se comunica directamente con el cerebro, influyendo en áreas que se encargan de gestionar las emociones. Además, debemos tener en cuenta que en el intestino se produce la mayor parte de la serotonina, neurotransmisor que, entre las numerosas funciones en las que interviene, se encuentra muy relacionado con la sensación de bienestar, la gestión de las emociones, y el estado de ánimo.

Se trata de funciones tan sumamente relevantes y complejas, que también dedicaré otros dos posts a desarrollarlas con profundidad.

Llegados a este punto, en que hemos podido realizar una breve aproximación a la importancia del intestino, os paso a describir las numerosas enfermedades de origen intestinal, para que os hagáis una idea de la cantidad de consecuencias que puede presentar poseer una malfunción en este órgano tan esencial:

  • Digestivas: candidiasis intestinal, enfermedad de Crohn, colitis, síndrome de intestino irritable, reflujo gastroesofágico, úlcera estomacal, enfermedades hepáticas…
  • Autoinmunes: alergias, diabetes, hipotiroidismo, artritis reumatoide, enfermedad de Crohn, anemia perniciosa, celiaquía, esclerosis múltiple, fibromialgia, lupus, psoriasis…
  • Circulatorias: arterioesclerosis, hemorroides, hipo o hipertensión, retención de líquidos, mala circulación en extremidades…
  • Piel: acné, eccema, úlceras, aftas, hongos…
  • Respiratorias: sinusitis, bronquitis, neumonía, pulmonía, asma…
  • Psicológicas: depresión, ansiedad, irritabilidad, ideas suicidas…
  • Ginecológicas: candidiasis vaginal, ovarios poliquísticos, endometriosis, dismenorrea…
  • Urinarias: cistitis e infecciones.

Seguro que, tras leerlas, muchas os podéis haber dado cuenta de que los síntomas o enfermedades que presentáis, que en principio parecían no guardar relación, pueden tener su origen en una malfunción intestinal. ¡Bien! Y no es que me alegre de que sufráis esta sintomatología, sino de que hayáis podido detectar al menos una de las posibles causas de vuestro malestar, y otorgarle la atención y la importancia que merece.

Ahora bien, una vez comprendido y detectado el origen os preguntaréis: ¿Qué podemos hacer para regenerar y sanar nuestro intestino? En próximos posts os daré algunas claves fundamentales para que lo consigáis.

¡Abrazos y salud para todas! 🙂

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