Hígado: ¿Qué síntomas genera su malfunción, y cómo podemos mejorar su salud?

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Según describe el gran Nestor Palmetti en su libro “Cuerpo Saludable”:

“Si hubiese que optar por un único emunitorio para estimular, sin dudas habría que pensar en el hígado. Del correcto funcionamiento hepático depende el organismo todo.

Situado bajo el diafragma, en la parte superior derecha de la cavidad abdominal, el hígado es el órgano de la vitalidad, la asimilación y la desintoxicación. Tiene gran cantidad de tareas (digestivas, depurativas, hormonales, inmunológicas…), habiéndosele inventariado casi 600 funciones orgánicas.

El hígado cumple un papel primordial en todas las funciones vitales, a tal punto que es el productor de la albúmina. Esta sustancia es la base de nuestra materia viva y sobre todo de la inmunología. (…)

El hígado no solo filtra y elimina desechos, sino que también se ocupa de neutralizar venenos, toxinas, microbios y sustancias cancerígenas. Mata virus y microbios, desactiva y evacúa las sustancias tóxicas que ingresan al organismo por diferentes vías, purifica la sangre de residuos del metabolismo celular y elimina desechos de putrefacciones y fermentaciones intestinales. O sea, que debe lidiar con todas las problemáticas del modernismo… ¡y al mismo tiempo!

A nivel farmacológico, es bien conocida la importante función del hígado en el mecanismo de acción de las drogas. La mayoría de ellas deben pasar por el hígado: algunas se activan allí y otras son desactivadas por él, pues les resultan tóxicas. (…)

El hígado posee una temperatura de funcionamiento más alta que el resto del cuerpo (entre 39 y 41ºC), por lo cual siempre le resulta benéfico el aporte de calor, dado que estimula su trabajo. Aplicar una bolsa de agua caliente en la zona hepática apenas después de una comida copiosa, es un procedimiento que por simple, no deja de ser tremendamente efectivo e inocuo.

Otra de las importantes tareas hepáticas es la secreción continua de bilis. Esta sustancia, luego almacenada y dosificada adecuadamente por la vesícula biliar, tiene múltiples funciones: digestión de grasas y proteínas, alcalinización del bolo alimenticio luego del “baño” ácido de los jugos gástricos, estimulación del peristaltismo intestinal, evacuación de toxinas y excesos desde el hígado hacia los intestinos…

 

SÍNTOMAS DE MALFUNCIÓN HEPÁTICA.

Un hígado cansado y sobrecargado genera gran variedad de síntomas físicos, como: dificultades para asimilar alimentos, inapetencia, dolores de cabeza luego de comer, boca pastosa, lengua blancuzca o amarillenta, sabor amargo en la boca, hinchazón de vientre, acumulación de gases, náuseas, vértigo, piel amarillenta, cutis graso, granos, catarro, estreñimiento, heces en forma de confites o poco consistentes y de color amarillento, insomnio en las primeras horas de la noche y dificultades para despertar por la mañana, picazón de piel, caspa, caída del cabello, migrañas, cefaleas, dolor en la nuca, síndrome premenstrual, fatiga muscular, edemas, calambres, mala circulación venosa, coloración verdosa del rostro y los ojos, fobia a la luz, dificultad para permanecer al viento, problemas de visión, afecciones oculares, precoz pérdida de la vista…

(…) Cefaleas y migrañas aparecen cuando este órgano se siente afectado y no llega a desempeñar su función de empujar y distribuir la energía hacia la cabeza y las extremidades; entonces la cabeza se congestiona y se calienta, al mismo tiempo que las manos y los pies se enfrían.

Dado que el hígado es responsable de la formación de la albúmina y las hormonas, su malfunción repercute directamente en los sistemas inmunológico y hormonal. Una alergia está indicando claramente que algo no marcha bien a nivel hepático. Es notable la rapidez con que remiten las reacciones alérgicas, una vez que hemos depurado el hígado.

La medicina oriental clasifica a hígado y vesícula como órganos pares, es decir, que se afectan mutuamente: si está mal uno también está mal el otro, y viceversa.

 

HÍGADO Y EMOCIONES.

El estado emocional y la claridad mental de una persona, dependen de la libre circulación de la energía y la sangre. Precisamente es el hígado quien controla ambos factores, y por tanto la estabilización del equilibrio emocional. Un hígado sano proporciona juicio claro y decisiones firmes; la acción que genera es rápida y consecuente. La emoción positiva de un hígado sano es el idealismo.
El bloqueo de la energía del hígado, crea un estado depresivo y de agobio. La tendencia psíquica negativa es la cólera, que se produce como reacción a la depresión y es acompañada por crisis de irritabilidad, mal humor, ira y violencia. (…) Los desequilibrios biliares se asocian con rigidez de pensamiento, cólera, excesiva preocupación por los detalles, frustraciones y miedo hacia lo desconocido.
Según la medicina tradicional china, el hígado es el “maestro de la astucia y de la acción”, así como la vesícula biliar lo es de la “fuerza de la decisión”. La salud de ambos órganos determina la capacidad de ser un líder”.

 

Tras tomar conciencia de la importancia que posee la salud hepática, comparto con ustedes una serie de RECOMENDACIONES, basadas en mi experiencia y en todo lo que he investigado al respecto:

1ª Teniendo en cuenta que el hígado es el principal órgano de desintoxicación del cuerpo, por lógica, la primera medida que deberíamos llevar a cabo es: ¡NO INTOXICARNOS!, y aliviar así su trabajo. Existen diversas formas en las que podemos añadir toxinas a nuestro organismo a través de la alimentación: refinados (azúcar, harinas, sal, aceites…), fritos u horneados a muy elevadas temperaturas, alcohol, medicamentos, productos de origen animal, sustancias sintéticas en general (conservantes, colorantes, saborizantes,etc)… por lo que conviene reducirlos al máximo, o mejor aún, ELIMINARLOS por completo. También conviene tener en cuenta otras fuentes de intoxicación para nuestro cuerpo: candidiasis o parasitosis en general, polución ambiental, estrés, poco descanso, y emociones o pensamientos dañinos como la culpa, la ira, etc.

 Incrementar el consumo de alimentos vivos, que no sólo benefician a nuestra salud en general, sino también a nuestro hígado en particular. Frutas y verduras frescas, crudas, y a ser posible ecológicas, que no añadan sustancias tóxicas a nuestro organismo, no deben faltar en tu alimentación.

Según Palmetti, las mejores hortalizas para el hígado son: zanahorias, alcaucil, escarola, endivias, apio, rabanito, bardana, nabo, remolacha y las hojas verdes oscuras (perejil, diente de león, achicoria, berro, espinacas).

Entre las frutas que favorecen la función hepática se encuentran: uva, ciruela, manzana (sobre todo verdes), aguacate, cítricos (limón, lima, naranja, pomelo) y frutos del bosque (fresas, arándanos, frambuesa, mora, cereza). La fructosa, el azúcar presente mayoritariamente en las frutas, se metaboliza en el hígado y contribuye a su depuración.

También resulta indispensable para un buen funcionamiento hepático el consumo de grasas tanto de calidad como en las cantidades adecuadas. Resultan fundamentales los ácidos grasos omega 6 y 3, pues no pueden ser sintetizados por el organismo, y necesitan incorporar al menos precursores desde el interior. De los omega 6 no nos debemos preocupar de sus fuentes, sino más bien de las cantidades, que suelen ser superiores a las recomendables, con lo cual conviene reducir su consumo, pues además ciertos estudios revelan que su consumo excesivo puede influir e incluso bloquear la asimilación de los ácidos grasos omega 3. Son fuentes vegetales de ácidos grasos omega 6 las frutas, verduras, frutos secos, cereales y semillas, y sobre todo los aceites de girasol, maíz, onagra y calabaza. Por su parte, son buenas fuentes vegetales de ácidos grasos omega 3 las semillas y sus aceites: lino, chía, cáñamo, calabaza, nueces, así como las hortalizas de hoja verde, los cereales y la espirulina.

Como veremos en el último punto, relativo a las hierbas, benefician particularmente al hígado los sabores amargos: acelgas, alcachofas, berros, endivias, escarola, pomelo, brócoli, col…etc

Teniendo en cuenta que el hígado funciona a una temperatura superior a la del resto del cuerpo, colocar una bolsa de agua caliente en la parte superior derecha del vientre puede servir de alivio y ayuda para una digestión pesada.

5ª Por último, resultan ya conocidas por much@s las hierbas que benefician especialmente al hígado. La principal de ella es el cardo mariano, que gracias a su principio activo, la silimarina, ejerce un efecto protector sobre el hígado, y contribuye a regenerar las células hepáticas.

Otra que a mí me ha resultado de mucha utilidad ha sido el desmodens, excelente desintoxicante que ayuda especialmente cuando aparecen las náuseas y la pérdida de apetito características de un hígado cansado y sobrecargado.

Las podéis tomar tanto en infusiones como en extracto, mezclado con agua.

Así que ya sabéis, no descuidéis vuestra salud hepática, ya que tanto de ésta como de la intestinal dependerán mayoritariamente vuestros niveles de satisfacción y bienestar físico y emocional.

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

  • “Cuerpo saludable”, Nestor Palmetti.
  • www.botanical-online.com

4 Comentarios

  1. Hola Estefanía me podrías recomendar alguna marca de Desmodens q te haya ido bien? Has tenido alguna vez las transaminasas altas y has notado mejoría con ello? Probé la solución más económica q era en infusiones del Granero Integral pero no he notado nada de mejoría en ese aspecto, ahora probaré jarabe, o en gotas q he visto q tb hay. Gracias.

    • Buenos días Gema!

      A mí nunca me han salido las transaminasas altas (tampoco soy de pasarme mucho por el médico…) pero el extracto tanto de Desmodens como de Cardo Mariano y de Alcachofa de la marca Soria Natural me vinieron muy bien para tratar los síntomas que tenía de sobrecarga hepática: intolerancia a las grasas, náuseas, falta de apetito… Todo esto junto a alimentación saludable, claro.

      Yo que tú, teniendo las transaminasas altas, revisaría muy bien que estás haciendo para tener al hígado tan sobrecargado, pues no es un tema que se deba pasar por alto… así que espero que lo soluciones pronto.

      Abrazo y salud!

  2. Hace ya un tiempo que tengo problemas de alimentación, y últimamente eh notado que mi humor esta variando, me agobia mi familia, me pone de mal humor estar en casa, trato mal a la gente que me rodea, siento ira por cualquier situación, solo quiero dormir y estar apartada de la gente. Que me pasa?

    • Hola “Alfa”! Es difícil responder a tu pregunta sin contar con más información, y en cualquier caso, tan sólo serían hipótesis que tú tendrías que contrastar y confirmar o rechazar.
      Probablemente la alimentación que estás llevando esté influyendo en tu estado de ánimo y humor, pero también es posible que tengas algunos conflictos emocionales sin resolver que te mantengan irritado y no te permitan estar “en paz”. En cualquier caso, intenta escuchar a tu cuerpo y descansar y disfrutar de tu soledad si eso es lo que te apetece… y anímate a realizar los cambios en tu vida que consideres necesarios para continuar creciendo como persona y aumentando tu sensación de bienestar y serenidad contigo mism@ y con los demás.

      Por aquí estoy para lo que necesites. SALUDos!!

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