Candidiasis crónica: síntomas y enfermedades asociadas.

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¿QUÉ ES?

La candidiasis es una infección causada por una levadura de la familia de las cándidas. Aunque existen en torno a 150 especies, la más frecuente en nosotros es la candida albicans.

Las cándidas son levaduras que forman parte de una flora bacteriana equilibrada, y se encuentran presentes naturalmente en el aparato digestivo, genitourinario y piel.

FUNCIONES

Desempeñan un papel fundamental para el organismo: absorben metales pesados, participan en la degradación de azúcares no digeridos y en la regulación del ph, entre otras cosas. Tanto la flora como el sistema inmunitario nos ayudan a mantener a estas levaduras bajo control, pero los cambios en la alimentación y en el estilo de vida, entre otros factores de tipo emocional, pueden provocar que las cándidas crezcan desmesuradamente e invadan todo el cuerpo.

¿CÓMO MUTA?
Las cándidas mutan de levadura a una forma micelar asociada, como una araña, con cilios de hasta 5 mm de extensión con los que rompen y atraviesan la pared intestinal y alcanzan el torrente sanguíneo. Desde la sangre tendrá acceso a todo el cuerpo, colonizando órganos y articulaciones.

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Imagen de microscopio electrónico que muestra una vellosidad intestinal recubierta con cándidas en estado micótico (forma de hilos). Obtenida de espaciodepurativo.com.ar

La permeabilidad intestinal aumentada permite el paso a la sangre y a la linfa no solo de estas toxinas sino de nutrientes sin digerir, sobre todo proteínas que, al circular por la sangre, causarán alergias y reacciones inmunitarias. Las cándidas causan desequilibrio hormonal y como producto de su metabolismo, vierten 79 tóxicos en los intestinos, la sangre, la linfa y los órganos afectados. La sobrecarga tóxica, provoca saturación de los órganos de desintoxicación, a la vez que las cándidas crecen en los intestinos generando constipación. Con ese panorama, el sistema inmunológico profundamente deprimido genera un arsenal de anticuerpos y esta saturación de sustancias sumadas a la presencia en sangre de nutrientes sin digerir, provoca que el sistema inmune se confunda y termine atacando los órganos vitales, generando enfermedades autoinmunes.

CAUSAS

Algunas causas destacables que pueden favorecer este desequilibrio en favor de las cándidas son:

– Hábitos alimenticios poco saludables: consumo de refinados, exceso de grasas, proteína animal e hidratos de carbono complejos, escasez de vegetales crudos ricos en enzimas digestivas en la alimentación,etc.

– Tratamientos prolongados con antibióticos de amplio espectro. Los antibióticos destruyen la flora intestinal bacteriana, pero no las cándidas. Esto hace que puedan crecer sin ningún microorganismo que las controle.

– Tratamientos farmacológicos diversos. Terapias hormonales (anticonceptivos), inmunodepresoras (corticosteroides), entre otros. La cortisona deprime el sistema inmunitario, y las hormonas sintéticas, entre otros daños, destruyen ciertos nutrientes (como la vitamina B6) vitales para la salud del sistema inmunitario.

– Estrés continuo: Un exceso de cortisol, generado durante situaciones mantenidas de estrés, deprime el sistema inmunitario, aumenta los niveles de glucosa y destruye la flora bacteriana intestinal.
– Intoxicación por metales pesados (principalmente mercurio y plomo).

– Estados inmunodeprimidos secundarios a patologías (cáncer, SIDA, hepatitis, etc.).

– Disminución de las secreciones gástricas. La falta de ácido clorhídrico y de enzimas digestivas impide la correcta digestión de los alimentos, produciendo fermentación y putrefacción intestinal. Esto genera sustancias irritantes para la mucosa intestinal, favoreciendo el desequilibrio de la flora intestinal y el crecimiento de las cándidas.

– Agua del grifo: El cloro destruye la flora intestinal, y el flúor deprime el sistema inmunitario.

– Embarazo: Durante este etapa los niveles de progesterona aumentan, induciendo a las glándulas endometriales a producir glucógeno, lo cual favorece el crecimiento de las Candidas vaginales. Por otro lado, unos niveles altos de progesterona pueden provocar resistencia a la insulina, causando un exceso de glucosa en la sangre y favoreciendo el crecimiento de las cándidas.

– Falta de nutrientes: Necesitamos una gran cantidad de nutrientes necesarios para mantener el sistema inmunitario sano, regular las hormonas, mantener una producción sana de secreciones digestivas y regular la glucosa.

SÍNTOMAS

La lista de síntomas de la candidiasis es inmensa y muy variada. Muchas personas con candidiasis son tratadas como pacientes hipocondríacos, deprimidos y/o ansiosos. Lamentablemente, muchísimas personas con candidiasis están siendo tratadas con antidepresivos y /o ansiolíticos, debido a que, como suele suceder en la medicina alopática, los síntomas son tratados aisladamente, en lugar de ser contemplados y abordados en conjunto.

Entre la interminable lista de síntomas nos encontramos, en función de la gravedad y extensión de la infección:

  • Malestar general.
  • Cansancio y fatiga crónica.
  • Compulsión por consumir hidratos de carbono (dulces, pan, pasta…)
  • Dolor muscular.
  • Dolor de cabeza.
  • Sensación de borrachera, sin haber consumido alcohol.
  • Nauseas.
  • Hormigueo en extremidades.
  • Sensación de picazón en genitales y piel en general.
  • Hinchazón abdominal y ardor estomacal.
  • Gases.
  • Digestiones pesadas.
  • Mucosa (masas fúngicas) en las heces.
  • Frío en las extremidades.
  • Acné.
  • Estreñimiento.
  • Diarrea.
  • Pérdida de equilibrio y falta de coordinación.
  • Pérdida de la memoria.
  • Irritabilidad y cambios de humor.
  • Falta de concentración.
  • Trastornos de ansiedad
  • Resistencia a tratamientos para adelgazar.
  • Mareos.
  • Depresión.
  • Trastornos del sueño.
  • Sensación de resaca por las mañanas.
  • Dolor en las articulaciones.
  • Dismenorrea (dolores menstruales).
  • Recurrentes infecciones vaginales (flujo blanco, picazón, quemazón, irritación, heridas).
  • Dolor vaginal al tener relaciones sexuales.
  • Pérdida o disminución de la libido.
  • Impotencia.
  • Alergias e intolerancias alimentarias.
  • Retención de líquidos.
  • Problemas en las uñas.
  • Congestión nasal.
  • Molestias en ojos y oídos.
  • Afonía.
  • Sensación de ahogo, incapacidad para respirar profundamente.
  • Picor anal.
  • Piel reseca.
  • Sarpullido o manchas en la piel.
  • Sabor metálico en la boca.
  • Hipersensibilidad a humos y olores químicos.

Además, existen numerosas enfermedades asociadas a la candidiasis:

  • Enfermedad de Crohn.
  • Colitis.
  • Síndrome del intestino irritable.
  • Artritis reumatoide.
  • Lupus.
  • Asma.
  • Psoriasis y eccema.
  • Sinusitis.
  • Esclerosis múltiple.
  • Fibromialgia.
  • Síndrome de la fatiga crónica.
  • Hipotiroidismo.
  • Hipoglucemia.
  • Depresión y estados de ansiedad.
  • Anemia.
  • Acné.
  • Urticaria.
  • Alergias.
  • Intolerancias alimentarias.
  • Cáncer.
  • Diabetes.
  • Permeabilidad intestinal.
  • Constipación crónica.
  • Diarrea crónica.
  • Esclerosis múltiple.
  • Cistitis.
  • Asma.
  • Infección de oídos.

DIAGNÓSTICO

La primera dificultad a la hora de diagnosticar la candidiasis crónica sistémica es que la medicina convencional sabe muy poco de ella, así que los médicos ni siquiera saben detectarla más allá de las más visibles: la genital y la bucal. La segunda es que las cándidas son muy esquivas, por lo que muchas veces no aparecen en los análisis, ya que se encuentran adheridas a la pared intestinal o se desnaturalizan antes de ser analizadas.

En general, la prueba que se utiliza para detectar una candidiasis intestinal es el coprocultivo de heces. Teniendo en cuenta lo difícil que resulta detectar a las cándidas, y que este método depende del ojo clínico del laboratorista, este análisis puede resultar bastante ineficaz.

Otra de las pruebas médicas que podrían detectar la presencia de un exceso de cándidas es la medición de los niveles de arabinosa en orina, cuyo aumento podría ser indicadora de candidiasis.

Es importante no descartar la enfermedad, sólo por el hecho de que las pruebas de laboratorio resultan negativas.

También existe una prueba casera de cuya fiabilidad existen opiniones dispares que, basada en que supuestamente la cándida se concentra en la saliva durante el sueño, si nada más levantarse en la mañana, aún en ayunas, la persona escupe en un vaso de agua, atendiendo a cómo se comporta la saliva se podría detectar si se presenta candidiasis o no. Si flota y permanece estable por media hora o se disuelve de manera uniforme, supuestamente se estaría libre de candidiasis. En cambio, si comienza a bajar formando hilitos, podría implicar la presencia de candidiasis. Cuanto más rápido se formen estos hilitos y se hundan, mayor sería la infección.

Así, y teniendo en consideración la fiabilidad y la dificultad de un diagnóstico a partir de pruebas médicas, la confirmación de la presencia de la enfermedad se suele basar en la sintomatología y el historial clínico del paciente.

Un cambio profundo en los hábitos de vida (alimentación, actividad física,relaciones sociales, patrones mentales…) del individuo, junto a una gran dosis de paciencia, constituyen la receta ideal para conseguir hacer de esta enfermedad la mejor maestra que hayamos podido tener en nuestra vida. De todo ello iremos hablando a lo largo de futuros posts.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

  • http://www.espaciodepurativo.com.ar/problemas_salud/candidiasis_cronica.php
  • http://www.arcoirisuniversal.org/salud_natural.html#Candida_pandemia_silenciosa

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