Ayuno intermitente: beneficios y contraindicaciones.

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Para los que no sepan en qué consiste, el ayuno intermitente se basa en alternar los periodos de ingesta habituales, con periodos más o menos prolongados de tiempo en los que no se ingiere nada, salvo agua. Para que se considere ayuno intermitente deben pasar al menos entre 8 y 16h entre comidas.

Así, por ejemplo, podríamos hacer una cena temprana a las 20:00h, y un des-ayuno tardío a las 10:00, y estaríamos practicando un ayuno intermitente de 14h. O hacer una primera comida del día a las 10h, y la segunda a las 18:00h, y estaríamos ayunando durante 8h.

A los periodos de tiempo superiores, de 24, 48 o 72h, yo prefiero llamarlos ayunos propiamente dichos. Mientras que los primeros se pueden practicar con frecuencia, los segundos deben ser más espaciados en el tiempo, y realizados máximo un día a la semana (cuando ya se tiene práctica, y se llevan bien empezando por un día al mes).

¿POR QUÉ AYUNAR?

Si os fijáis, todos los animales (menos los que hemos domesticado, y nosotros, de un tiempo para acá), ayunan de manera natural cuando no poseen alimento disponible, están satisfechos, o enferman (seguro que habréis observado alguna vez cómo cuando vuestro perro o gato no se siente bien, deja de comer, se aparta a descansar, y como mucho bebe mucha agua y come hierba para purgarse).

El caso es que, por nuestro estresante estilo de vida y la sobreabundancia de comestibles (que no siempre alimentos) de los que disponemos, hemos perdido el contacto con esta valiosísima herramienta de salud, para mí tan importante como tener un estilo de vida saludable, una alimentación nutritiva, practicar actividad física o meditar.

¿QUÉ BENEFICIOS PROPORCIONA?

  • Permite descansar al sistema digestivo, de modo que toda la energía dedicada a la digestión queda disponible para que el cuerpo pueda realizar tareas de eliminación o reparación de tejidos dañados.
  • Como consecuencia de lo anterior, y contrariamente a lo que se suele pensar, cuando se lleva tiempo practicando el ayuno, la energía y la vitalidad aumentan, de modo que puedes trabajar y hacer tu vida con normalidad, aún con mucha más energía de la que sueles disponer cuando comes.
  • Aumenta y mejora el metabolismo de las grasas. 
  • Equilibra los niveles de azúcar e insulina en sangre (fundamental, por ejemplo, en personas con candidiasis intestinal).
  • Reduce los procesos inflamatorios y oxidativos del organismo.
  • Ayuda a regular y reconectar con la verdadera sensación de hambre (no esa que solemos creer tener, cuando en realidad estamos deshidratadas, aburridas, estresadas o cansadas).

Ahora bien, aunque sea una práctica sumamente beneficiosa, ¿puede cualquier persona, en cualquier momento, practicar el ayuno intermitente? La respuesta es NO.

¿CUÁNDO NO SE DEBE AYUNAR?

  • Si lo único que se pretende es perder peso o “compensar” un atracón previo. El ayuno intermitente NO es una dieta ni una manera de castigarte. Es una herramienta de salud.
  • Si no se posee aún una estabilidad en un estilo de vida y alimentación saludable. No parece tener mucho sentido que ayunemos, si después vamos a volver a intoxicar nuestro cuerpo comiendo animales, alimentos refinados, fritos, etc.
  • Si aún sentimos mucho malestar (hambre voraz, dolor de cabeza, mareos, etc) cuando pasamos tan solo unas pocas horas sin comer. 
  • Si no se cuenta con un asesoramiento previo por parte de una persona experta en ayunos.
  • Si no se planifica adecuadamente. Tan importante es el ayuno en sí, como saber cómo entrar y salir de él.

Muchas me preguntáis cómo lo hago yo, y siempre digo que el punto en el que estoy actualmente, es el resultado de un proceso y una transición adecuada a lo largo de los últimos 12 años, en la cual he cometido muchos errores. Yo he alternado ayunos con atracones, realizado ayunos de hasta 5 días a agua “a la desesperada”, “detox” con solo licuados de 10 días, etc. Por eso, siempre digo que yo comparto mi experiencia (y la de muchos otros compañeros que comparten esta vía de salud), pero que cada persona debe personalizar su transición en función de su contexto particular.

Ahora, por ejemplo, practico el ayuno intermitente a diario, intentando hacer una cena temprana entre las 18:00 y las 21:00h, y no volviendo a des-ayunar hasta al menos las 11:00 de la mañana, con lo que siempre ayuno al menos 14 horas. Es también mi deseo recuperar la buena práctica de ayunar al menos 24h al mes, pero con mi estilo de vida estresante aún no me lo permito.

Aparte de con la información, con lo que quiero que os quedéis es con la idea de que NO HAY PRISA. Llevamos toda una vida dañándonos y enfermándonos de diversas maneras así que, qué menos que le proporcionemos al cuerpo el tiempo que necesita para recuperar su equilibrio natural, y que aprendamos a escucharlo y atenderlo como merece. Al fin y al cabo, como la vida misma, ¡solo tenemos uno!

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