Agua: ¿nutriente esencial o veneno cotidiano?

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Cada vez existe más conciencia acerca de cómo la alimentación puede ayudarnos a prevenir numerosas enfermedades y proporcionarnos, junto con un estilo de vida adecuado, mayores niveles de salud y satisfacción. Sin embargo, al agua, aún tratándose de nuestro nutriente esencial, sin el cual no podemos sobrevivir más de una semana, aún no se le otorga la importancia necesaria. Yo misma no se la di durante muchos años, hasta que comencé a informarme del impacto ambiental y sobre nuestra salud que posee consumir agua de mala calidad.

Perdemos al menos 2,5L de agua al día a través de la orina, heces, sudor, piel y pulmones, lo cual se incrementa en climas cálidos o cuando se practica ejercicio físico intenso y prolongado, por lo que deberíamos consumir al menos 1,5-2L a través de agua pura, y otros 0,5-1L a través del agua que contienen los alimentos.

Como os mostraré a lo largo de este artículo, consumir agua en cantidad y calidad suficiente resulta esencial para el desarrollo de numerosas funciones de nuestro organismo, e indispensable para gozar de una buena salud.

EFECTOS DE LA DESHIDRATACIÓN

El Dr. Faridun Batmanghelidj, uno de los mayores expertos en agua a nivel mundial y autor de libros conocidos sobre los beneficios del agua como “You are not sick, you are thirsty!” (“No estás enfermo, estás sediento”), con experiencia con más de 3000 pacientes, afirma que muchos síntomas de enfermedades se reducen y pueden llegar a desaparecer con tan solo beber suficiente agua de calidad.

Son muchos los factores que favorecen que nuestro cuerpo se deshidrate, entre los que se encuentran:

  • Una alimentación acidificante, rica en proteínas y en alimentos cocinados y procesados.
  • Los productos refinados, como el azúcar, la sal y las harinas. Cuando los niveles de azúcar en sangre son demasiado elevados, el cuerpo trata de deshacerse del exceso de glucosa mediante el aumento de la producción de orina.
  • La práctica de ejercicio físico, que aumenta la sudoración.
  • Los tóxicos a los que nos exponemos a través del aire, productos de higiene y de limpieza, etc.
  • El estrés continuado, que agota a las glándulas suprrarenales y la producción hormonal encargada de regular los niveles de líquidos en nuestro cuerpo.
  • El alcohol, el tabaco, algunos medicamentos y las drogas.
  • El agua contaminada, desmineralizada y desestructurada.

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Es muy común que, a pesar de estar deshidratadas, muchas personas ni siquiera experimentemos la sensación de sed. Si bebes poco, o agua de mala calidad, cada vez soportarás la sed mejor, y las señales de alarma del cuerpo pasarán más inadvertidas.

También es habitual un segundo factor que contribuye a la pérdida de la sed: confundirla con el hambre. En muchas ocasiones mezclamos estas dos sensaciones, y optamos por comer, con lo cual la sensación de sed va disminuyendo y cada vez se hace más difícil de detectar.

Por ello es tan importante obligarnos a beber agua con normalidad, aunque aparentemente no tengamos sed en esos momentos.  

 

FUNCIONES DEL AGUA

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  • Transporta los nutrientes y oxígeno a las células.
  • Ayuda a eliminar las sustancias de deshecho del metabolismo, por lo que contribuye al buen funcionamiento celular y la desintoxicación.
  • Forma el medio acuoso donde se desarrollan todos los procesos metabólicos que tienen lugar en nuestro organismo.
  • Actúa como lubricante del aparato digestivo y de todos los tejidos protegidos por mucosas, incluyendo las articulaciones.
  • Combinada con un consumo adecuado de fibra, contribuye a aumentar la sensación de saciedad y a mejorar nuestro tránsito intestinal, previniendo así numerosas enfermedades.
  • Interviene en la regulación de la temperatura corporal.
  • Ayuda al buen mantenimiento de la piel.
  • Contribuye a mantener un ph adecuado, y retrasa los procesos de envejecimiento prematuro.

Por ello, teniendo en cuenta la estrecha relación que existe entre una hidratación adecuada y la asimilación de nutrientes, la oxigenación del organismo y la eliminación de toxinas, entre los principales efectos de la deshidratación se encuentran:

  • Trastornos digestivos y desequilibrio de la flora bacteriana.
  • Desequilibrios hormonales.
  • Alteración del sistema inmune, mayor riesgo de infecciones.
  • Cansancio y fatiga crónica.
  • Dolores de cabeza y migraña.
  • Pérdida de memoria.
  • Desequilibrios del sistema nervioso.
  • Enfermedades de la piel y la vista.
  • Desequilibrios del estado de ánimo, como depresión y ansiedad.
  • Problemas cardiovasculares.
  • Sobrecarga de hígado y riñones.
  • Cáncer.

 

CONTAMINANTES DEL AGUA DEL GRIFO

A pesar de que la normativa exige que se realice un control exhaustivo sobre la presencia de metales pesados, potable1bacterias y compuestos químicos en general en el agua, los estudios más recientes revelan la presencia de nuevas sustancias químicas, denominadas contaminantes emergentes, que aún no poseen una regulación clara, y cuyos efectos sobre la salud humana y el medio ambiente empiezan a constatarse. Entre estos compuestos se encuentran plaguicidas, desinfectantes, detergentes, fármacos y productos de cuidado personal, con efectos potencialmente adversos, incluso en dosis bajas.

Además, la cloración continúa siendo el método de desinfección de aguas más utilizado, por su bajo costo y efectividad, pero también con efectos adversos sobre la salud humana y el medio ambiente. El cloro es un elemento abrasivo (¿recuerdas como te irrita la piel cuando te bañas en una piscina?) y muy reactivo con nuestra materia orgánica. 

El aluminio, por su parte, que se utiliza para clarificar el agua, se empieza a relacionar con problemas de la memoria y el aprendizaje, y un mayor riesgo de aparición de la enfermedad de Alzheimer.

Mercurio, plomo, arsénico… son otros de los metales pesados que podemos ingerir en pequeñas dosis constantes a través del agua.

En definitiva, resulta fundamental asumir que un agua sea potable no indica que necesariamente sea saludable.

 

AGUA MINERAL Y EMBOTELLADA

Las botellas de plástico están hechas del plástico más degradable y de la peor calidad que existe, el tereftalato de polietileno (PET), que a partir de tan solo 18 grados se degrada y libera en el agua los llamados disruptores endocrinos. Aunque sus efectos perjudiciales para la salud están más ampliamente estudiados en animales, encontrándose alteraciones en el sistema reproductor, problemas de tiroides, alteraciones del comportamiento y del metabolismo, entre otros, cada vez más estudios empiezan a describir cómo pueden afectar a la salud humana también.

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Dentro de ellos, el BPA o Bisfenol A es uno de los más conocidos y usados a nivel mundial, a pesar de su capacidad probada para unirse a los receptores hormonales y competir con los estrógenos naturales, contribuir a la proliferación de células tumorales, anomalías reproductivas o neurológicas, endometriosis o trastornos de la conducta.

La Universidad de Granada, en una de sus investigaciones, analizó la actividad hormonal en 29 muestras de agua embotellada que se consumen en España, y concluyó que todas las muestras presentaban componentes con acción hormonal, y que por ello los consumidores de agua embotellada podían estar expuestos a dosis bajas de estos componentes, afectando al sistema endocrino.

Incluso en las botellas de vidrio, aunque en concentraciones mucho más bajas, también se han encontrado contaminantes hormonales lo que sugiere que, independientemente del plástico, la fuente del agua y el proceso de embotellado también influyen.

 

REPERCUSIONES MEDIOAMBIENTALES

Además de la salud, este tema también me preocupaba, pues aunque hacía años que no consumía agua del grifo, era consciente de la cantidad de plástico que generaba a través del consumo de agua embotellada, y las consecuencias que eso conlleva para los océanos y los animales que viven en ellos.

Se estima que 6,5 millones de toneladas de plástico llegan año tras año hasta los océanos. En el pacífico se pueden encontrar vertederos de plástico con superficies casi tan grandes como España o Francia.

El plástico triturado procedente de botellas de plástico no se descompone y acaba en el plancton, y de ahí pasa a formar parte de la alimentación de los peces y aves marinas.

 

AGUA PURIFICADA Y ESTRUCTURADA

Masaru Emoto, el mayor experto mundial en la estructura del agua dedicó su vida a investigar sobre ella, y descubrió que el agua de manantial y de los polos presentaba la estructura molecular más perfecta a nivel microscópico. Gracias a esta conformación, el agua puede arrastrar desechos acumulados en la sangre, linfa y órganos, penetrar en el interior de la célula, limpiarla de toxinas y transportar adecuadamente los nutrientes.hidden_water_messages-300x272

Sin embargo, el agua del grifo que llega a nuestras casas se encuentra totalmente desestructurada, debido a la presión que las tuberías ejercen sobre ella, y el agua mineral estancada en las botellas y sin movimiento pierde también su vitalidad.

No es casualidad que el agua de los manantiales y los polos en constante movimiento y libre de contaminantes sea la más saludable y estructurada que existe, y el agua de estanques y pantanos rápidamente se ensucie, y bacterias y microorganismos perjudiciales para nuestra salud se desarrollen en ella.

 

 

ALTERNATIVAS: ¿QUÉ SISTEMA DE FILTRADO DE AGUA ESCOGER?

La única manera sana y sostenible de consumir un agua de calidad, es purificando al máximo el agua que nos llega
del grifo.

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Pero claro, existe tantísima oferta de diferentes sistemas de tratamiento, cada uno de ellos declarando que es el mejor, que resulta muy difícil decidirse por el más eficiente. Por ello, voy a intentar resumirte, según mi investigación, en qué se basan los principales y más conocidos sistemas de filtrado de agua, y en qué debemos fijarnos para escoger uno que sea realmente efectivo, y nos proporcione un agua de la mejor calidad posible.

 

ÓSMOSIS

La ósmosis es el sistema más conocido, utilizado y vendido en el mundo, y sin embargo, es el más perjudicial de todos, ya que desmineraliza el agua y no elimina todos los contaminantes que esta contiene, por mucho que los fabricantes se empeñen en afirmar lo contrario.

Es bien conocido que el agua debe tener un PH alcalino similar a la sangre, pero el agua osmotizada carente de minerales se acidifica, y nuestro cuerpo compensa esa acidez aportando minerales alcalinos. Además, estos sistemas suelen ser de gran tamaño, ocupan mucho sitio y son pesados. También desperdician aproximadamente unos 5 litros de agua por cada litro que osmotizan, por lo que el gasto de agua se quintuplica.

Por todo ello, la ósmosis como sistema de tratamiento debería quedar descartada para consumo humano.

 

JARRAS CON FILTRO DE CARBÓN

A pesar de ser también una de las opciones más conocidas debido a su bajo coste, y precisamente por eso, su eficacia es muy limitada. y se basan en un filtro simple que tan solo sirve para limpiar las impurezas más superficiales, pero no para purificar el agua completamente.

Además, requieren cambios de filtro cada poco tiempo, y no resultan útiles para lavar nuestras verduras o cocinar.

 

ALCALINIZADORES

Los alcalinizadores no son aparatos que produzcan agua para consumo diario, sino que, en todo caso, el agua alcalina debería ser considerada un agua “medicinal” para ser usada en momentos puntuales para tratar algunas enfermedades y combatir la excesiva acidificación de nuestro organismo. Al igual que un agua ácida es perjudicial, un agua excesivamente alcalina mantenida en el tiempo también puede serlo. El agua debe poseer el ph natural que la naturaleza le ha dado, y no otro.

 

DESTILADORES

El agua destilada se obtiene a partir de un proceso según el cual el agua es hervida y evaporada, y el vapor se condensa, con lo cual en teoría elimina bacterias y contaminantes, pero también los minerales que contiene naturalmente. Como los mismos fabricantes anuncian, se trata de un agua “vacía”. Lo que no comunican es que también se trata de un agua ácida y “muerta” (desestructurada y desmineralizada), con lo cual tampoco resulta una buena opción.

 

OZONIZADORES

El ozono se caracteriza porque es muy inestable y reactivo, oxidando la mayor parte del material orgánico que entra en contacto con él, por lo que se le otorgan importantes propiedades desinfectantes. Sin embargo, como sucede en el uso del cloro, una de las mayores preocupaciones que surge en torno a su uso consiste en la generación de subproductos de reacción, cuyos efectos sobre la salud humana y el medio ambiente no están del todo constatados. A pesar de ser una alternativa aceptable para desinfectar el agua, no resulta una opción ideal a la hora de generar agua de consumo.

 

CARBÓN ACTIVO VEGETAL

Se trata del mejor sistema de filtrado y purificación que existe, pues es el que más contaminantes elimina, reteniéndolos a través de sus poros, manteniendo los minerales y permitiendo que el agua conserve todas las propiedades beneficiosas que hemos visto. Además, estos sistemas no suelen desperdiciar agua durante el filtrado, y lo único que debe cambiarse es el cartucho interno de filtrado cuando se satura de contaminantes.

 

Teniendo en cuenta toda esta información, ¿en qué deberíamos fijarnos a la hora de adquirir un buen sistema de filtrado de agua?

  1. En primer lugar, por supuesto, que elimine la mayor cantidad de contaminantes posible a través de un sistema de carbón activo vegetal, y que lo demuestre con análisis y pruebas de laboratorios independientes (muchos afirman eliminar X cosas, pero no aportan pruebas que lo demuestren). En este sentido, resulta importante el tamaño del microporo que posea el filtro.
  2. Que posea certificaciones oficiales. La NSF Internacional es el organismo independiente con más prestigio a la hora de certificar la calidad de un producto, también en relación al agua. También la WQA (Asociación de Calidad del Agua) está especializada en determinar qué sistemas de tratamiento del agua son de alta calidad.
  3. Que higienice el agua (elimine virus, bacterias, parásitos…) de manera inocua para el organismo humano (sin cloro, ozono, etc …), como con el uso de luz ultravioleta.
  4. Que genere agua lo más parecida posible al agua pura de los polos o manantiales, en cuanto a estructura y vitalidad.
  5. Que genere agua con un ph adecuado (ni demasiado ácido, ni demasiado alcalino).
  6. La capacidad de filtrado que posea el sistema (cuántos litros de agua es capaz de filtrar), así como que no desperdicie agua, como sucede con muchos sistemas.
  7. Por último, pero igualmente relevante para muchas personas, cuestiones como el tamaño o lugar que ocupan, o la dificultad para instalarlo o cambiar el filtro cuando agota su capacidad.

Si estáis interesadas en saber cuál es el que utilizo y recomiendo yo, basándome en estos criterios, podéis escribirme a info@estefaniamartel.com

Para finalizar, y en relación a toda la información que he compartido con ustedes, solo quería recalcar la importancia que posee consumir agua en cantidad y calidad necesaria, tanto para evitar intoxicarnos como para favorecer el funcionamiento óptimo de nuestro organismo, sobre todo para los grupos de personas de mayor riesgo: niños, ancianos, embarazadas, lactantes y deportistas, así como personas que ya presentan patologías, como problemas gastrointestinales u hormonales.

Por nuestra salud, la de los animales y por el medio ambiente.

Porque “somos” lo que comemos, sí, pero también lo que bebemos.

 

 

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